Discurso del presidente de la SNI en la Presentación del reglamento de la Ley sobre Zonas Económicas Especiales Privadas (ZEEP)
- Felipe James Callao

- 8 may
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El Perú se encuentra hoy frente a una oportunidad histórica. La oportunidad de redefinir el papel económico, logístico, industrial y productivo de nuestra nación en Sudamérica y en la cuenca del Pacífico.
Nuestro país posee hoy condiciones excepcionales que difícilmente se habían alineado simultáneamente en nuestra historia republicana: ubicación estratégica frente al Asia-Pacífico, tratados de libre comercio con las principales economías del mundo, recursos naturales estratégicos, estabilidad macroeconómica, disponibilidad energética, capacidad portuaria en expansión y una posición geográfica privilegiada para conectar Sudamérica con los grandes mercados globales.
El Perú puede volver a convertirse en uno de los grandes centros articuladores de Sudamérica. Ya en nuestra historia, el Perú fue eje político, económico y comercial del continente. Desde el Tahuantinsuyo hasta el Virreinato, este territorio articuló rutas comerciales, espacios productivos y mecanismos de integración regional.
Hoy, en un nuevo contexto global, esa centralidad puede renacer bajo una nueva forma: como hub logístico, industrial y tecnológico del Pacífico sudamericano. Y el momento internacional hace esta oportunidad aún más relevante.
Los cambios geopolíticos y económicos están reconfigurando las cadenas globales de suministro. Las empresas buscan hoy nuevas localizaciones productivas, cadenas más confiables, estabilidad jurídica, acceso rápido a mercados y plataformas logísticas eficientes.
Y el Perú puede ofrecer precisamente eso. Pero debemos entender algo con claridad: las oportunidades históricas también tienen ventana de tiempo. Otros países de la región ya están compitiendo agresivamente por atraer inversión industrial, plataformas logísticas y nuevas cadenas globales de valor.
Si el Perú no actúa con velocidad, visión estratégica y estabilidad regulatoria, esa oportunidad podría trasladarse a otros destinos.
Por ello, desde la Sociedad Nacional de Industrias venimos señalando que el país necesita construir una estrategia nacional de desarrollo productivo vinculada directamente a la infraestructura, a la integración logística y a la atracción de inversiones industriales de nueva generación.
No basta con ser solamente un país exportador de materias primas o un territorio de tránsito comercial. Debemos convertirnos en una plataforma de producción para el mundo. Y allí aparece el enorme valor estratégico de las Zonas Económicas Especiales Privadas.
Las Zonas Económicas Especiales representan mucho más que un régimen promocional. Constituyen un instrumento de transformación económica y territorial.
Son una herramienta para ordenar inversión, generar clústeres productivos, atraer tecnología, impulsar exportaciones, crear empleo formal y elevar la competitividad nacional.
El Perú ya ha avanzado significativamente en infraestructura logística.
Tenemos puertos de gran escala como el Callao y ahora Chancay, que abren una nueva etapa en la relación comercial con Asia.
Tenemos corredores bioceánicos en evaluación, creciente conectividad regional y una ubicación privilegiada para convertirnos en la puerta de entrada y salida del comercio sudamericano hacia el Pacífico.
Pero la infraestructura logística, por sí sola, no basta. El siguiente paso es industrializar esa infraestructura. Debemos construir polos industriales, tecnológicos y exportadores alrededor de estos grandes ejes logísticos.
Debemos crear ecosistemas productivos capaces de atraer manufactura avanzada, agroindustria de exportación, metalmecánica, industria farmacéutica, ensamblaje tecnológico, centros de innovación, servicios globales y nuevas cadenas de valor.
Las Zonas Económicas Especiales Privadas pueden convertirse en el punto de partida de esta nueva etapa histórica del Perú.
Por ello, saludamos el esfuerzo realizado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo al impulsar el Reglamento Operativo de la Ley de Zonas Económicas Especiales Privadas.
La aprobación y presentación de este reglamento representa un paso fundamental, porque brinda los lineamientos para que el sector privado pueda presentar iniciativas concretas, estructurar proyectos, identificar espacios de desarrollo y comenzar a construir esta nueva visión territorial y productiva del país.
Pero ahora viene quizá lo más importante: la implementación. Porque el éxito de las zonas económicas especiales dependerá finalmente de que el Perú pueda ofrecer reglas claras, estabilidad jurídica, velocidad administrativa, seguridad e infraestructura competitiva.
La competencia global por atraer inversiones no espera. Y esto es especialmente importante porque el desarrollo de las zonas económicas no debe concentrarse únicamente en Lima o el Callao.
Las regiones del Perú tienen un enorme potencial para integrarse a corredores logísticos y productivos especializados. Pero vayamos paso a paso, empecemos
por lo más lógico y seguro que es el eje Callao-Chancay y luego ampliemos el desarrollo a otras zonas cercanas a corredores logísticos. Podemos imaginar también corredores logísticos e industriales, al norte agroexportador, al sur minero-industrial, a la Amazonía conectada con Brasil y al eje bioceánico sudamericano.
Cada región puede convertirse en un nodo productivo especializado.
Y probablemente los puertos, aeropuertos, carreteras y plataformas logísticas más competitivas del Perú y sus áreas circundantes estén llamados a convertirse en las primeras grandes Zonas Económicas Especiales Privadas del país. Eso permitirá descentralizar el desarrollo, generar empleo formal de calidad y construir una nueva economía territorial mucho más integrada. Pero además debemos comprender algo fundamental: la competencia global ya no se da solamente entre países.
Se da entre ecosistemas productivos integrados. Las zonas económicas especiales más exitosas del mundo han triunfado porque lograron articular infraestructura, incentivos, capital humano, logística, innovación y gobernanza eficiente.
Ese debe ser también el desafío peruano. Tenemos la posibilidad de construir una nueva etapa de industrialización moderna, exportadora y competitiva. Una industrialización vinculada a cadenas globales, tecnología, sostenibilidad e integración regional. Por ello, este evento no representa solamente la presentación de un reglamento. Representa la posibilidad de iniciar una nueva visión de desarrollo para el Perú.
Desde la Sociedad Nacional de Industrias reafirmamos nuestro compromiso de trabajar juntamente con el Estado, las regiones y el sector privado para impulsar esta visión estratégica de país. El Perú tiene hoy la oportunidad de convertirse en uno de los principales centros logísticos e industriales del Pacífico sudamericano.
Tenemos la ubicación. Tenemos los recursos. Tenemos los tratados comerciales. Tenemos la conectividad hacia Asia. Tenemos la posibilidad histórica. Ahora debemos tener también la decisión nacional de construir ese futuro.
Muchas gracias.




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