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Discurso del presidente de la SNI, Felipe James, por el Día de la Industria y los 130 años de la SNI

 

Señor Presidente de la República; ministros de Estado; señores congresistas; embajadores y miembros del cuerpo diplomático; comandantes generales de las Fuerzas Armadas y oficiales aquí presentes; presidentes gremiales; expresidentes; distinguidos invitados:

 

Hoy es un día para celebrar. La Sociedad Nacional de Industrias cumple 130 años desde su fundación.

 

Pocas instituciones en el Perú alcanzan esta edad y lo hacen permaneciendo activas y participando en los principales acontecimientos políticos, económicos y sociales de la nación. Por ello, hemos dedicado esta semana a la industria, con una agenda conmemorativa que busca dejar huella y proyección a futuro.

 

Se presentó hace dos semanas el libro histórico de la SNI, un libro redactado con mucha cuidado y rigurosidad, donde se hace un recorrido histórico de estos 130 años y los principales acontecimientos producidos en este tiempo.

 

Un libro que quedará como un legado imperecedero para las futuras generaciones, que servirá  para entender la importancia y trascendencia de nuestra institución y  será una guía para los que vendrán y dirigirán los destinos de ella.

 

Un libro que nos enseña que sea quien sea el presidente del Perú, la SNI siempre estará presente en primera línea defendiendo la libertad, la economía social de mercado, la inversión privada y, sobretodo, al Perú de sus enemigos internos y externos.

 

Es también una fecha para rendir homenaje a quienes hacen posible el desarrollo productivo del país: queremos reconocer a los empresarios industriales, quienes transforman materias primas en productos de valor agregado, a quienes incorporan en sus procesos productivos tecnología, innovación y conocimiento, a quienes producen para el mercado nacional y para los mercados internacionales llevando el nombre del Perú por todo el mundo, a los emprendedores que todos los días arriesgan su capital, muchas veces el patrimonio de sus familias, para convertir una idea en una empresa, una empresa en productos y puestos de trabajo que se traducen en bienestar para miles de peruanos.

 

Junto a ellos, nuestro reconocimiento a los trabajadores peruanos, a los millones de hombres y mujeres que con su esfuerzo diario hacen posible la producción nacional.  Por ello, quiero saludar especialmente a la Confederación General de Trabajadores del Perú presentes esta noche con quienes compartimos espacios de diálogo y construcción de consensos, necesarios para sacar adelante a nuestro país.

 

También quiero enviar un especial saludo a mis amigos transportistas aquí presentes. En tiempos difíciles, cuando muchos de ustedes enfrentan el chantaje, la extorsión, los robos e incluso la amenaza a sus propias vidas, siguen cumpliendo su labor con valentía. Son una de las columnas que sostienen al Perú. Gracias a su esfuerzo, millones de compatriotas llegan a sus centros de trabajo, nuestros mercados se abastecen y nuestros productos llegan a sus destinos.

 

Con ocasión del 130 aniversario, se formó una comisión para preparar la Semana de la Industria, encabezada por Alex Daly y Roman Miu, que se encargó de elaborar una serie de eventos para celebrarlo.

 

Ayer inauguramos la tercera edición de Expo SNI Industria, una feria que crece año tras año y que hoy reúne a miles de visitantes, empresas y expositores nacionales e internacionales. Con más de 15,000 asistentes, se consolida como una de las principales vitrinas industriales de la región. Junto a ella, hemos desarrollado durante toda esta semana una agenda de foros y conferencias con destacados especialistas del Perú y del extranjero, haciendo de esta Semana de la Industria una celebración acorde con la historia, la relevancia y los 130 años de vida institucional.

 

¿Pero, cómo encuentra al Perú este aniversario?

Vivimos un momento de grandes cambios. El comercio mundial se reconfigura; la geopolítica redefine cadenas productivas; el nearshoring y la relocalización ya son realidades.

Lo dijo muy bien recientemente el primer ministro de Canadá en Davos: “el mundo está en medio de una ruptura, no de una transición; el viejo orden mundial no volverá”. Esa afirmación sintetiza la magnitud del desafío y la oportunidad.

 

El Perú, poco a poco, ha ido recuperando terreno con respecto a décadas pasadas. No hemos crecido al ritmo que quisiéramos, pero hemos mantenido niveles de inversión privada  y hemos resistido los vaivenes políticos de la última década. Comparados con otros países de la región, estamos mejor posicionados para aprovechar la nueva geografía económica en el Pacífico Sudamericano. Nuestra ubicación, nuestros puertos y proyectos logísticos —como el eje Callao–Chancay— nos dan una ventaja estratégica que debemos convertir en desarrollo industrial y empleo de calidad.

 

Esa resistencia económica se apoya en dos pilares fundamentales: el capítulo económico de nuestra Constitución y la conducción técnica que hace Julio Velarde del Banco Central de Reserva. Estas son condiciones que debemos preservar, mientras trabajamos para que los beneficios del crecimiento lleguen a todos los peruanos.

 

Imaginen dónde estaríamos sin esas bases: tendríamos una inflación alta, mayor pobreza, menos inversión y menos empleo. Esa es justamente la receta que un candidato propuso en las últimas elecciones, esa es la receta que lamentablemente fue seguida por casi la mitad de los peruanos, pero que al parecer y gracias a Dios no resultará elegida.

 

Por ello, también debemos celebrar que el Perú eligió un camino de prosperidad para el futuro, un camino de libertad, un camino que nos debe llevar al crecimiento y prosperidad deseada para todos.

 

Pero no todo es motivo de celebración:

Llegamos a este aniversario en un momento muy difícil para nuestro futuro político.  Las recientes elecciones han puesto en evidencia un país dividido, un país que demanda más diálogo, más integración y más oportunidades para todos.

 

Desde hace años vivimos en permanente crisis política y buena parte de la población —especialmente en la Sierra y la Amazonía— no siente los beneficios del modelo. Ese malestar se traduce en pérdida de confianza y en votos por opciones antisistema.

 

El sistema actual nos ha permitido crecer, disminuir la pobreza y avanzar en muchos sectores.

Pero la pregunta que debemos hacernos es, si esto es suficiente.

Y la respuesta es no.

Porque los beneficios de este sistema no llegan a todos los peruanos.  Un gran porcentaje de peruanos, no siente los beneficios y es por ello que no defiende el modelo.

 

No podemos conformarnos.

No se trata de cambiar el modelo económico en su esencia, sino de corregirlo para que resulte inclusivo y genere oportunidades reales en todos los territorios del país.

 

El próximo gobierno tiene 5 años para trabajar en ello, 5 años para no repetir la misma historia en las próximas elecciones.  5 años para llevar bienestar a los lugares más alejados del Perú, 5 años para que los peruanos de la sierra y de la Amazonía nos vean como compatriotas y no como enemigos.

 

Hoy la economía peruana descansa mayoritariamente en dos grandes motores: la minería y la agroindustria. Ambas son vitales y siguen aportando significativamente a la economía peruana. Los términos de intercambio, los precios de minerales y los mercados para nuestros productos agroindustriales nos ofrecen una ventana de oportunidad. No obstante, la economía solo creció 3.2% el año pasado. ¿Por qué no crecemos más? En la SNI creemos que depender de dos motores no es suficiente; DEBEMOS ENCENDER OTROS MOTORES que permitan un crecimiento más alto y más inclusivo.

 

La industrialización es central en esa estrategia. La industria transforma recursos en valor agregado, desarrolla proveedores locales, crea empleos formales y amplía la clase media.

Necesitamos potenciar la metalmecánica para atender la demanda minera, desarrollar una agroindustria con mayor valor agregado y biotecnología, fortalecer textil y confecciones, alimentos y bebidas, construcción y forestal; y proyectarnos hacia sectores de mayor intensidad tecnológica y valor, como la industria naval y actividades vinculadas a logística, energía, aeronáutica y defensa.

 

Pero la industria no nace por decreto: requiere condiciones. Primero, infraestructura eficaz y con buen mantenimiento. Segundo, capital humano calificado, mediante formación técnica y profesional. Tercero, un entorno regulatorio predecible y ágil. En este punto debemos ser claros sobre un obstáculo recurrente: la tramitología y la burocracia que retrasan inversiones y erosionan la competitividad. Debemos desregular la economía, garantizar plazos razonables, instaurar ventanillas únicas y estandarizar procesos ambientales y sociales para dar certeza a los inversores sin sacrificar estándares.

 

En esta línea, el día de ayer en el foro principal de la Expo Industria, el economista argentino Martin Rossi, exsecretario de Desregulación del gobierno del presidente Milei dio una conferencia magistral sobre desregulación, una experiencia que esperamos sea tomada en cuenta por el próximo gobierno como una de las prioridades a ejecutar en los primeros días.

 

El otro gran motor que debemos encender es el turismo. No solo porque genera empleo y oportunidades en las zonas más alejadas, sino porque permite mostrar al mundo lo mejor del Perú. Pocos países reúnen en un mismo territorio: historia milenaria, biodiversidad excepcional, gastronomía admirada internacionalmente y geografía tan diversa. Sin embargo, hoy recibimos menos de 4 millones de turistas al año. Es una cifra que no refleja la magnitud de lo que somos ni de lo que podemos ofrecer al mundo. Por ello, debemos fijarnos una meta ambiciosa: triplicar el número de visitantes en los próximos 10 años y convertir al turismo en uno de los grandes objetivos nacionales de desarrollo.

 

En este marco, la SNI, conjuntamente con los gremios que forman la Unión

de Gremios y  en alianza con ProInversión y COFIDE, ha promovido y firmado el Pacto por la Infraestructura y el Desarrollo Productivo. Este pacto, que ya ha sido suscrito en varias regiones —Cajamarca, Huancayo y Arequipa— y que seguiremos promoviendo en otras, tiene una lógica clara: primero cerrar la brecha de infraestructura —productiva y social— y luego desplegar el desarrollo productivo que permita transformar esa infraestructura en empleo y bienestar. Sin carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, agua, saneamiento, salud y educación, no lograremos que la población perciba los beneficios del crecimiento.

 

El Pacto por la Infraestructura y el Desarrollo Productivo propone acciones concretas: priorizar un portafolio de proyectos con impacto productivo y social, modernizar la ejecución de inversiones mediante gobernanza público-privada, articular corredores y clústeres que promuevan encadenamientos productivos, fomentar mecanismos de financiamiento privado como las asociaciones público-privadas y obras por impuestos, y PONER A LAS PERSONAS EN EL CENTRO mediante programas de formación y acceso a servicios esenciales.

 

Si queremos cerrar la brecha política y social que nos divide, la estrategia debe ser territorial. Las INVERSIONES DEBEN GENERAR EMPLEO formal en las regiones, mejorar la conectividad y garantizar acceso a servicios esenciales y formación técnica. Solo así las regiones percibirán beneficios concretos y defenderán el modelo de desarrollo inclusivo en cada elección.

 

Permítanme dirigir un llamado a la próxima presidenta de la República. Usted asume una oportunidad histórica para tender puentes y buscar la unidad nacional. La gobernabilidad y la paz social se construyen con diálogo, consensos y políticas que incluyan a quienes hoy se sienten marginados. LE PEDIMOS LIDERAZGO para impulsar reformas que traduzcan la estabilidad macroeconómica en desarrollo inclusivo y sostenible. Haga de los primeros 100 días una hoja de ruta clara que priorice infraestructura, desregulación inteligente y formación técnica; EL PAÍS Y LA INVERSIÓN SE LO AGRADECERÁN..

 

NO NOS CONFORMEMOS con los buenos números que tiene la economía peruana, HAGAMOS CRECER AL PERÚ por encima del 5%, pero también hagamos que este crecimiento llegue a todo el país, que se sienta este crecimiento en prosperidad y beneficios PARA TODOS LOS PERUANOS, para que dentro de 5 años seamos la gran mayoría los que votamos por candidatos que defiendan el modelo.

 

Señoras y señores: la SNI, con 130 años de trayectoria, renueva su compromiso con el Perú. Trabajaremos  junto al Estado, a los gobiernos regionales y locales, a ProInversión,  y a todos los actores sociales del país para convertir nuestras ventajas en proyectos concretos, en empleo digno y en desarrollo territorial.

 

Nuestro objetivo es ambicioso: que el Perú sea más próspero y más unido.

 

Con infraestructura, industrialización, institucionalidad y diálogo, podemos alcanzar una meta que hoy parece lejana: que la mayoría de peruanos sienta y defienda los beneficios del modelo. Estoy convencido de que, si actuamos juntos, lo podemos lograr.

 

Por último,  quiero hacer un llamado a todos Uds, empresarios y emprendedores del Perú:

 

Vamos a volver a tener una elección como la que acaba de pasar? Donde cualquier persona cree tener el derecho de cambiar al Perú como le dé la gana? Yo les digo que ES HORA DE DEJAR DE LAMENTARNOS, es la hora de involucrarnos más en la política, de tener una participación más activa.

 

Somos nosotros los que pagamos impuestos, somos nosotros los que creamos puestos de trabajo, somos nosotros los que movemos la economía del país, no dejemos en manos de personas que no están capacitadas los destinos de nuestra patria, tenemos mucho que decir y ya es hora de hacerlo.  Hagámoslo juntos por el futuro del Perú, de nuestros hijos y de nuestros nietos.

 

¡VIVA EL PERÚ!

Muchas gracias.


 

 

 

 
 
 

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