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Perú Sustainable Social Infrastructure & Clean Energy Summit 2025

Actualizado: 12 dic 2025

Lima, 4 de diciembre de 2025.

Discurso del presidente de la SNI, Felipe James Callao:

Permítanme comenzar con una convicción profunda: el Perú ya tiene un objetivo nacional, claro y alcanzable.

 

El viernes pasado, en un evento de la SNI dedicado a las Zonas Económicas Especiales, todos —cuatro ministros de Estado, congresistas, funcionarios de Cancillería, empresarios de los sectores logístico, minero, industrial y agrario, representantes de nuestras Fuerzas Armadas— coincidimos en ello. Algo que, honestamente, no había visto ni escuchado en muchos años.  Y no es un objetivo improvisado ni una aspiración abstracta. Es un objetivo que nace de nuestra historia milenaria, de nuestra ubicación geoestratégica privilegiada y del enorme potencial que poseemos como país.

Ese objetivo es recuperar nuestro posicionamiento en Sudamérica. Recuperar nuestro lugar natural como articuladores del Pacífico, como cuna de civilización y como un centro estratégico de poder regional. Y lo más importante es que el camino para lograrlo ya existe. No estamos empezando de cero: ya contamos con piezas, obras y decisiones que marcan la ruta. Un camino con etapas concretas, que hoy comenzamos a recorrer con mayor convicción que nunca.

 

La Primera Etapa de esta ruta es Convertir al Perú en el Hub Logístico del Pacífico Sudamericano. Esta etapa ya no es un plan: es una realidad en ejecución. La entrada en operación del Puerto de Chancay marcó un punto de inflexión histórico. A ello se suman las inversiones realizadas —y las que están por hacerse— en el Callao, el puerto más importante del Perú y dentro de poco, de toda Latinoamérica.

La inauguración del nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, la futura ampliación y modernización de Matarani y futuros puertos en el norte del país. Estructuras que antes parecían aisladas hoy forman un sistema coherente y competitivo, que vuelve a colocar al Perú en el mapa global. Estamos dejando de ser un país al margen de las grandes rutas logísticas para convertirnos en uno que empieza a liderarlas.

 

La segunda etapa es decisiva: convertir al Perú en un centro logístico e industrial del Pacífico Sudamericano. La herramienta clave ya existe: la Ley de Zonas Económicas Especiales, cuyo reglamento debe aprobarse pronto. Con esta ley podremos atraer inversiones de todo el mundo. Esta ley permitirá instalar plantas industriales, nuevas cadenas de valor y manufactura para mercados globales con tecnología de punta y que pueda realizarse una mayor transferencia tecnológica a nuestro país.

Esto significa producir cerca de nuestros puertos y aeropuertos, con reglas claras y competitivas. En otras palabras: es la oportunidad para dar el salto industrial que el país ha postergado por décadas.

 

Pero hay una condición necesaria que debemos cumplir: cerrar la brecha en infraestructura. Para consolidar esta ruta, debemos enfrentar de manera urgente un desafío crítico que es la poca y mala infraestructura existente en el país.  No podemos aspirar a ser un centro logístico e industrial sin una conectividad interna moderna y eficiente.

 

Necesitamos unir realmente al país:  a nuestros puertos entre sí; a los centros productivos con los mercados; a la costa, la sierra y la selva; y a nuestras regiones con el mundo. Carreteras, trenes, corredores bioceánicos, transporte integrado. Infraestructura que permita mover productos más rápido, más barato y con mayor confiabilidad. Cerrar esta brecha exige decisiones valientes: renovar concesiones claves, agilizar permisos, eliminar trámites innecesarios. No podemos seguir perdiendo años por procesos duplicados y burocracias paralizantes.

 

La Tercera Etapa será la Conectividad con Brasil. El gran salto regional será la conexión efectiva con el gigante sudamericano. Si logramos que parte de su producción de exportación salga por puertos peruanos, habremos alcanzado un hito histórico: convertirnos en la salida natural de Sudamérica hacia el Asia-Pacífico.

 

Son obras grandes, sí. Requieren cooperación internacional, inversión conjunta y visión de largo plazo. Pero son obras capaces de transformar la geografía económica del continente.  Y para avanzar más rápido y mejor, debemos transformar también

nuestra gobernanza.

 

Una reforma clave es crear un Organismo de Planificación e Infraestructura. Necesitamos un Estado que coordine, planifique y ejecute con eficiencia. Por eso, desde la SNI proponemos crear un Ministerio de Planificación e Infraestructura: un organismo especializado que concentre funciones técnicas hoy dispersas en múltiples entidades. Un ministerio que no signifique más burocracia, al contrario, que la disminuya eliminando otros ministerios y varios organismos del Estado. Hoy, la falta de coordinación encarece, retrasa y debilita las obras públicas. Un ministerio especializado permitiría diseñar, priorizar y ejecutar infraestructura con visión de país. Esto debe ser complementado con mecanismos exitosos como APP y Obras por Impuestos.

 

Para complementar este gran objetivo nacional hace falta la energía. Todo nos lleva a una conclusión clara: sin infraestructura no hay energía, y sin energía no hay industria. La energía es el motor de la economía del futuro. Pero sin transmisión, sin demanda y sin conectividad, ese motor no enciende. Infraestructura y energía deben avanzar juntas.

 

El Perú es una potencia renovable en formación. El Perú posee uno de los potenciales energéticos más extraordinarios del planeta: Más de 900 GW de energía solar, 20 GW de energía eólica, 3 GW de geotermia, y una amplia capacidad hidroeléctrica.

 

Hoy usamos apenas una fracción mínima. Esa es nuestra oportunidad: transformar este potencial en industria, empleo, innovación y exportación de energía limpia. La transición energética es la nueva política industrial del siglo XXI. Con energía limpia y abundante, el Perú puede atraer: minería verde, petroquímica competitiva, data centers de clase mundial y corredores logísticos de bajas emisiones. Los países que produzcan con energías limpias serán los líderes del futuro. Y el Perú tiene todo para ser uno de ellos.

 

Hidrógeno verde: la nueva frontera. El hidrógeno verde permitirá descarbonizar sectores como el transporte pesado, la siderurgia y la industria química. El Perú tiene condiciones únicas: sol, viento, puertos hacia el Asia y una minería capaz de ser comprador ancla. Necesitamos una Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde con reglas claras, incentivos adecuados y proyectos piloto que nos posicionen en la ruta global.

 

Hay cinco tareas urgentes que debemos hacer para desatar todo el potencial, que desde la SNI proponemos:

 

1.  Acelerar la infraestructura de transmisión

2.  Establecer reglas claras para renovables y almacenamiento

3.  Crear una ventanilla única de permisos

4.  Integrar la política energética con la política industrial

5.   E Invertir en talento, ciencia e innovación

 

Hoy el Perú demanda 7 800 MW. En 2034 superaremos los 11 000. En 2040 podríamos llegar a 14 000.  Pero la pregunta no es cuánta energía consumimos.  La pregunta es: ¿Qué país queremos construir con esa energía? Queremos construir un Perú logístico. Un Perú industrial. Un Perú competitivo. Un Perú que deje de mirar desde la periferia y vuelva a ocupar un rol central en Sudamérica.  Ese es el camino. Ese es el objetivo. Y este es el momento para construirlo juntos. Muchas gracias.

 

 
 
 

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