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Foro Asuntos Públicos en las Empresas: Desafíos y estrategias

Lima, 11 de noviembre de 2025

Discurso del presidente de la SNI, Felipe James Callao

Hoy inauguramos el primer Foro de Asuntos Públicos, un espacio que busca poner sobre la mesa un tema del que muchas veces se habla poco, pero que determina el futuro de las empresas y del país: la relación entre el sector privado y el Estado.
Durante 129 años, la SNI ha defendido la libertad económica, el trabajo formal y la producción nacional. Pero también ha defendido una idea más profunda: que el desarrollo no se logra con desconfianza ni con discursos opuestos, sino con coordinación, visión y reglas claras.
Vivimos tiempos complejos. El escenario político cambia rápido, las decisiones públicas tienen impacto inmediato en la actividad privada y los márgenes para actuar se han vuelto más estrechos.
Por eso, hoy más que nunca, las empresas necesitan entender cómo funciona el Estado y cómo se diseñan las políticas que afectan su competitividad. Gestionar asuntos públicos no significa hacer política. Significa entenderla, anticiparse y participar en la construcción de soluciones.
Las empresas que entienden su entorno son las que sobreviven, las que se adaptan y las que marcan la diferencia. Y en ese sentido, los asuntos públicos se han vuelto una herramienta estratégica, tan importante como las finanzas o la innovación.
Permiten a las empresas defender sus legítimos intereses, pero también contribuir a políticas públicas que generen empleo, inversión y desarrollo.
El Estado tiene una función esencial. Debe ser regulador, pero no obstáculo. Debe dar dirección, pero no invadir el espacio productivo. Un Estado moderno debe poner al ciudadano —y al emprendedor— al centro, con reglas claras, trámites razonables y una administración predecible.
Pero también el sector privado tiene que hacer su parte. Ya no basta con criticar los problemas desde fuera. Tenemos que involucrarnos. Proponer normas mejores, participar en los debates, aportar evidencia técnica.
La empresa que no participa en la conversación pública termina pagando el costo de decisiones que otros toman por ella. Lo que buscamos hoy con este foro es justamente eso: abrir un espacio para entendernos mejor.
Comprender cómo se construyen las políticas públicas, cómo se pueden mejorar los mecanismos de diálogo, y cómo la colaboración entre Estado y empresa puede traducirse en resultados tangibles.
El país necesita más diálogo y menos confrontación. Y ese diálogo no se logra con declaraciones, sino con mesas de trabajo, con participación técnica y con una visión de país compartida.
Tenemos ejemplos que lo demuestran. En los años más difíciles de la pandemia, Estado y sector privado trabajaron juntos para garantizar medicamentos, oxígeno y vacunas. Fue un esfuerzo conjunto, rápido y eficaz. Cuando las cosas se hacen bien, el Perú responde.
Hoy el reto es diferente, pero el principio es el mismo: o trabajamos juntos, o no avanzamos. La educación técnica, la innovación, la infraestructura, la formalización —todos esos temas requieren articulación público-privada.
La SNI cree que este modelo debe convertirse en norma, no en excepción. Necesitamos más mesas ejecutivas, más alianzas, más visión compartida.
También debemos entender que los asuntos públicos son, en el fondo, una cuestión de confianza. La confianza es lo que permite que las reglas se cumplan, que las inversiones lleguen y que los proyectos avancen. Pero la confianza no se decreta: se construye con coherencia, transparencia y cumplimiento de la palabra. Y ese es un mensaje que aplica tanto para el Estado como para las empresas. Sin confianza, no hay inversión; y sin inversión, no hay empleo ni desarrollo.
Señoras y señores, el empresariado tiene un papel protagónico en esta tarea. Necesitamos empresarios que no se escondan, que den la cara, que participen en el debate público con argumentos, con propuestas, con datos.
La voz del sector privado es necesaria, no solo para defender intereses, sino para construir soluciones.  Y los gremios —como la Sociedad Nacional de Industrias— debemos asumir el rol de articuladores. De tender puentes, de generar espacios de diálogo, de convertir la crítica en propuestas concretas. Permítanme cerrar con una idea. La gestión de los asuntos públicos no es un tema accesorio. Es parte del ADN de una empresa moderna. Es entender que la rentabilidad y el bien común pueden caminar en la misma dirección. Y que solo con reglas claras, confianza y diálogo podremos volver a crecer al ritmo que el país necesita.
Los invito a aprovechar este foro como un punto de partida. Que sirva para compartir experiencias, para escucharnos y, sobre todo, para comprometernos. Porque los desafíos que tenemos por delante —como país y como empresarios— no se resuelven desde la distancia, sino participando.
El Perú necesita más acción y menos discurso. Más colaboración y menos sospecha. Y, sobre todo, más confianza en lo que somos capaces de lograr cuando trabajamos juntos. Muchas gracias.
 
 
 

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