top of page

Discurso del presidente de la SNI, Felipe James, en el foro “Fenómeno El Niño: Prevención, infraestructura y defensa de la producción regional”

9 sept
6 min de lectura

Señora Karla Schaefer, senadora de la Republica; señor Bernie Navarro, embajador de los Estados Unidos de América; señor Rogers Valencia, ministro de Comercio Exterior y Turismo; señores diputados; autoridades nacionales, regionales y locales; presidentes de los gremios empresariales; representantes de las organizaciones productivas de Piura; empresarios, trabajadores y amigos que hoy nos acompañan.


El día de hoy estamos presentes aquí toda la representación del empresariado nacional dejando de lado cualquier diferencia que pueda separarnos, para decir, estamos todos contigo, Piura.


También hemos querido dar un mensaje claro al gobierno, hemos conformado un frente unido, con un comando único, para canalizar la ayuda necesaria para enfrentar este fenómeno, y esperamos de parte del gobierno también una contraparte similar para poder coordinar esfuerzos de la mejor manera.


Todo parece indicar que nos enfrentamos a un fenómeno El Niño muy fuerte, aunque a último momento todo podría cambiar. Sin embargo, debemos prepararnos para enfrentarlo, y esta preparación es hoy una tarea de primer orden para el Perú.


No podemos esperar a que lleguen las lluvias, se desborden los ríos, se interrumpan las carreteras o se paralice la producción para comenzar a actuar. La prevención empieza antes. Y el momento de actuar es ahora. Los escenarios climáticos que tenemos por delante nos obligan a estar particularmente atentos. Las condiciones que se vienen observando en el Pacífico pueden configurar un escenario complejo para nuestra costa durante los próximos meses.


Pero la pregunta que debemos hacernos no es solamente: qué intensidad tendrá el próximo Fenómeno El Niño. La verdadera pregunta es: ¿qué tan preparados estaremos nosotros cuando llegue? Porque El Niño no solamente amenaza viviendas. Amenaza carreteras, puentes, sistemas de agua, infraestructura de riego, colegios y establecimientos de salud. Pero amenaza también campos agrícolas, plantas industriales pesqueras, manufactureras en general, infraestructura acuícola, pequeñas empresas, cadenas logísticas y miles de puestos de trabajo.


Por eso, para nosotros, prevenir el Fenómeno El Niño significa también defender la producción y el empleo. Y estamos hablando desde Piura. Una de las regiones con mayor potencial productivo del Perú.


Una región agrícola, agroexportadora, pesquera, acuícola, industrial, energética y comercial, conectada además con el mundo a través del puerto de Paita. Proteger Piura frente al Fenómeno El Niño no es solamente una responsabilidad regional. Es una responsabilidad nacional. Y este encuentro tiene precisamente ese propósito: reunir al Estado, al sector privado, a los gremios empresariales, a las autoridades regionales y locales y a las organizaciones productivas para construir una ruta concreta de prevención y acción.


La presencia hoy de ministros de Estado, autoridades, representantes del sector privado, presidentes de los principales gremios empresariales del país y organizaciones de Piura demuestra algo muy importante: la voluntad existe. Ahora tenemos que convertir esa voluntad en acción.


Y quiero transmitirles un mensaje especialmente importante a Piura: La Sociedad Nacional de Industrias está aquí con ustedes y va a seguir trabajando con ustedes. Pero no hemos venido solos. Hemos venido unidos como sector empresarial, están presentes los principales gremios empresariales nacionales y regionales y las organizaciones productivas de Piura.


El sector empresarial organizado del país está sumando esfuerzos para enfrentar juntos este desafío. Y quiero hacer una mención especial al embajador de Estados Unidos, el Sr. Bernie Navarro, gran amigo del Perú, quien está haciendo un gran esfuerzo para traer toda clase de ayuda a nuestro país. Eso es precisamente lo que necesitamos: Un Estado movilizado, un sector privado organizado y ambos trabajando bajo una misma ruta de prevención y acción.


Frente a un fenómeno de esta magnitud no podemos trabajar de manera aislada. Tenemos que compartir información, establecer prioridades y movilizar oportunamente los recursos y capacidades disponibles. Pasar de la emergencia a la prevención.


Tenemos que acelerar las intervenciones que Piura necesita: defensas ribereñas, drenajes, descolmatación, protección de carreteras, puentes, infraestructura de riego y puntos críticos de nuestras ciudades y centros productivos.


Pero también tenemos que cambiar una lógica que el Perú ha repetido durante demasiado tiempo: “gastar después de la tragedia lo que debimos invertir antes en prevención”.


Necesitamos mecanismos extraordinarios para situaciones extraordinarias. Y en ese sentido consideramos particularmente importante el mecanismo de Servicios por Impuestos que viene impulsando el Gobierno Nacional. Tenemos que convertirlo en un instrumento realmente ágil, que permita incorporar rápidamente la capacidad de las empresas a las tareas de prevención.


No estamos planteando reemplazar al Estado. Se trata de sumar capacidades. El Gobierno Nacional debe continuar ejecutando las grandes intervenciones que le corresponden, mientras que el sector privado puede complementar ese esfuerzo y ayudarlo a llegar más rápido allí donde la prevención no puede esperar. Pero tenemos que ir más allá de las obras.


Tenemos que proteger la continuidad de la producción. Eso significa asegurar carreteras, puentes, energía, agua, telecomunicaciones, infraestructura de riego, plantas de producción, aeropuertos y nuestra conexión logística a través de Paita. Porque una empresa puede no inundarse, pero si pierde su carretera, su energía o su conexión con el puerto, igualmente deja de producir. Y tenemos que mirar especialmente a las micro y pequeñas empresas, que tienen menor capacidad para soportar una paralización prolongada.


Necesitamos prever mecanismos extraordinarios de financiamiento, garantías, reprogramaciones y facilidades tributarias para las empresas que eventualmente resulten afectadas. Nuestro objetivo debe ser muy concreto: que una emergencia climática no se transforme también en una emergencia económica y de empleo. Y aquí en Piura existe otra prioridad fundamental.


Tenemos que proteger a nuestros productores agrarios. Tenemos que proteger también a las empresas industriales pesqueras y a los pescadores artesanales, sus embarcaciones, sus desembarcaderos y toda la infraestructura que permite desarrollar su actividad.


Tenemos que mirar especialmente a Sechura, a sus marisqueros y acuicultores, y extender esta mirada hacia Tumbes y toda la costa norte. Detrás de cada productor, cada pescador, cada acuicultor y cada pequeña empresa existen familias que dependen de que esa actividad continúe. No podemos esperar a que ocurra el desastre para preguntarnos cómo vamos a recuperar a nuestros productores.


Tenemos que protegerlos antes de que ocurra el daño. Una verdadera política de prevención debe proteger dos cosas: la infraestructura y la capacidad de continuar produciendo. No podemos repetir la historia.


Señoras y señores: El Perú conoce demasiado bien el Fenómeno El Niño. Lo vivimos en 1982-1983. Lo vivimos nuevamente en 1997-1998. Y sufrimos las consecuencias del Niño Costero de 2017. Cada episodio tuvo características diferentes, pero todos nos dejaron una enseñanza: no podemos cometer los mismos errores una y otra vez. Porque el Fenómeno El Niño no es nuevo para el Perú. Mucho antes que nosotros, las sociedades prehispánicas de nuestra costa tuvieron que aprender a convivir con una geografía desértica y con períodos extraordinarios de agua. Construyeron canales, sistemas hidráulicos y formas de ocupación del territorio adaptadas a esa realidad. Comprendieron algo esencial: “el agua podía ser una amenaza, pero bien gestionada podía convertirse también en una fuente de vida y producción”.


Ese debería ser también nuestro desafío para el siglo XXI. Que algún día dejemos de hablar del Fenómeno El Niño solamente como sinónimo de destrucción. Que podamos hablar de un país preparado, con infraestructura adecuada, reservorios y sistemas de almacenamiento de agua, ciudades protegidas y productores asegurados.


Un país capaz de aprovechar mejor el agua cuando llega y de reducir drásticamente los daños cuando es excesiva. Reconstruir debe significar transformar Y hay un último aspecto que considero fundamental.


Si, pese a nuestros esfuerzos de prevención, el Fenómeno El Niño produce daños, la reconstrucción no puede significar simplemente volver a colocar lo que existía antes en el mismo lugar y bajo las mismas condiciones. Eso sería prepararnos para volver a perderlo.


La reconstrucción debe ser también una oportunidad para reactivar la economía regional y colocar a Piura en mejores condiciones para su desarrollo futuro. Tenemos que reconstruir con planificación, ingeniería y prevención técnica. Con infraestructura preparada para soportar nuevos eventos climáticos. Con mejores drenajes. Con carreteras y puentes resistentes. Con sistemas de agua y riego más seguros. Con infraestructura productiva y logística moderna. Y con ciudades que incorporen el riesgo climático dentro de su planificación. No se trata solamente de reconstruir Piura. Se trata de reconstruir mejor. Y debemos aprovechar esa inversión para generar actividad económica, recuperar empleos, fortalecer las cadenas productivas y crear nuevas condiciones para atraer inversión y desarrollar la región.


La reconstrucción debe dejar como resultado una Piura más moderna, más competitiva y, sobre todo, menos vulnerable frente al próximo Fenómeno El Niño. Porque El Niño volverá. Lo que no puede volver a ocurrir es que nos encuentre en las mismas condiciones.


Por eso, desde aquí queremos transmitir un mensaje muy concreto: Piura no está sola. La Sociedad Nacional de Industrias está con ustedes. Y junto con los demás gremios empresariales y las organizaciones productivas de la región, queremos trabajar coordinadamente con el Gobierno Nacional, el Gobierno Regional y los gobiernos locales. Estaremos presentes en la prevención. Estaremos presentes si debemos enfrentar una emergencia. Y estaremos también en la reactivación y la reconstrucción.


Pero nuestro principal objetivo debe ser que esta vez la prevención llegue antes que la emergencia. Que cada intervención que hagamos hoy signifique mañana una carretera que no se interrumpa. Un campo que no pierda su producción. Un pescador o un acuicultor que pueda continuar trabajando. Una empresa que no tenga que cerrar. Y una familia que pueda conservar su empleo.


El Estado y el sector privado deben trabajar coordinadamente. Gobierno Nacional, gobiernos regionales y gobiernos locales. Empresas, gremios, trabajadores y sociedad civil. Todos trabajando con un mismo objetivo: proteger a nuestra población, proteger nuestra infraestructura y proteger nuestra producción.


Piura tiene todo para seguir siendo una de las grandes regiones productivas del Perú durante las próximas décadas. Nuestra responsabilidad es garantizar que ningún fenómeno climático detenga ese futuro. ¡Piura, no estás sola! Muchas gracias.


 
 
 

Comentarios


bottom of page